La obra de mi claricémbalo luxurians progresa.
Después de un largo, tenso y árido adagio, se ha iniciado un movimiento nuevo, que en italiano podemos denominar “andante moderato maestoso”.
Alguien, poco versado me criticará diciendo que esta indicación de tempo-carácter es un tanto prolija y pomposa.
Claro está que semejante crítica lo único que conseguirá es halagarme.
La verdad es que éste es mi tempo en estos momentos.
La palabra “maestoso” me gusta mucho, la verdad.
Qué suerte hemos tenido de que el italiano sea la lengua franca de los músicos.
El otro día, para irritar a unos discípulos poco aplicados, dicté (porque yo únicamente “dicto”) mi clase de piano en italiano. Un italiano deliberadamente hispánico. Gramática perfecta, pero acento deliberadamente castellano.
Hablar idiomas extranjeros con perfecto acento extranjero es una perfecta falta de gusto. Una falta de etiqueta. Pero sobre este interesante extremo del goût hablaremos largo y tendido en otro momento.
Todo ello con la esperanza de que mis poco curiosos discípulos se irritaran in crescendo (no entienden muy bien el italiano) y vayan cogiendo alergia y respeto al piano.
Porque el piano es un instrumento respetable. Puede tener muchos defectos, pero es profundamente respetable. Llegaríamos a decir incluso que es venerable.
Hay que enseñarlo en italiano pues su pasaporte es italiano, de Florencia, para más señas.
Bueno, basta de divagaciones por hoy.
En fe de los progresos claricembálicos muestro la roseta luxurians que irá situada en el mismísimo baricentro de la tabla armónica. Esta roseta, auténtico omphalos cósmico, es diminuta, pues su diámetro real es de cinco centímetros. Pero yo la dibujé en tamaño A4 y así luego se puede reducir ad libitum. No estoy descontento. Ya la tengo prácticamente acabada sobre vitela, y la mostraré cuando haga al caso. Hasta que no esté en condiciones de encordar no la voy a colocar, como es lógico.

Son dos capas, la imagen de arriba las muestra superpuestas. La imagen inferior corresponde a la capa superior
3 julio 2011 at 13:51
Desde un vuelo incierto y solitario, caen las manos en el doble teclado silencioso del claricémbalo. Quieren tocar el alma aunque sea una sóla vez. Me parece perfecto el “andante moderato maestoso”, suena a un punto de equilibrio entre el pesar y lo ingrávido.
Abrazos
4 julio 2011 at 13:34
Gracias, querido anónimo, por secundar mi tempo. Hay que reconocer que cualquier tempo al que se le añada “maestoso” nunca sale perdiendo. Hablas bien del silencio, pues el silencio siempre es maestoso. A más silencio, más maestoso, y más puro es el arte, y mejor se toca el alma intangible. Ahora, gracias a ti ampliaré la nota de carácter con un “molto pesante ma non troppo leggiero”.
Abrazos cordiales.
16 septiembre 2011 at 19:55
Se me ha ocurrido que esta concertista de piano podría amenizar el momento del encordamiento de tu “roxeta luxurians”, sin menoscabo, naturalmente, de que existan otros pianistas elegidos por tu buen criterio, siempre indiscutible y maestosamente rotundo.De hecho, se puede constatar que la concertista elegida por mí homenajearía o haría los honores sólo al lado” luxurians” de la expresión, dado el ímpetu de su ejecución. El aspecto “roxeta” de la ecuación , viendo lo bien que se te debe dar hablar italiano y, lo más importante, con un acento a todas luces hispánico y seguramente dogmático , me ha parecido conveniente dejártelo .
Ahí va mi parte:
http://youtu.be/-HcKrd3K8_A
Un gran abrazo!!
27 enero 2012 at 15:23
” A más silencio, más maestoso, y más puro es el arte” . Hoy me he acordado de este comentario tuyo ( a buen entendedor, pocas palabras bastan). Aún cuando estoy contigo en que el silencio es un requisito para tocar el alma, hoy, no obstante, me siento muy apenada. Cuesta lo suyo .
Un abrazo cálido