El curso académico está prácticamente liquidado. Ahora lo que más deseo es que llegue la Feria de Atracciones para montarme en todos los cacharros y disparar con las escopetas de feria. Para mí va a ser catártico. Precisamente de esto he podido despachar con mi secretario luxurians de primero de ESO, don Alberto Rodríguez, porque él sabe de mi debilidad por los autos de choche. Tanto es así que alguna vez me ha entretenido seriamente la idea de adquirir una de esas pistas itinerantes y convertirme en empresario feriante. Ya me imagino en mi caravana, patriarca de una amplia familia, llevando una vida hasta cierto punto dura, austera, pero noble y placentera, siempre con mi piano de campaña a cuestas. Una vida mística. Siempre me tuvo embobado, sin saber el porqué, lo extraño de esa vida, una vida medieval, una vida de pura antigüedad. Y es eso precisamente. Porque es un puro misticismo.  Digo más, es que es algo realmente crístico.

Gracias, mi fiel Alberto, por esta referencia de Youtube. Impagable. No todo va a ser el Réquiem de Mozart, ¿verdad?

Advertisement